Expertos de la Universidad de Chile y destacadas investigadoras de Brasil se reunieron para analizar la evidencia científica sobre cómo los entornos físicos y digitales moldean las decisiones de consumo, reafirmando la necesidad de políticas públicas robustas para combatir la obesidad desde una perspectiva transdisciplinaria.
En un esfuerzo por abordar las causas estructurales de la malnutrición por exceso, el Grupo Transdisciplinario para la Obesidad de Poblaciones (GTOP) de la Universidad de Chile llevó a cabo el seminario internacional “Descifrando la evidencia, desafíos y soluciones para ambientes alimentarios saludables”. El encuentro realizado, congregó a académicos/as, tomadores de decisión y especialistas para discutir cómo el entorno en el que las personas viven, estudian y trabajan condiciona su salud pública.
La actividad se enmarca en el cierre y consolidación de proyectos de alto impacto, como el Fondecyt Regular 1230545, que investiga las interacciones de actores en ambientes alimentarios, y el proyecto U-Redes, orientado a fortalecer la red nacional e internacional de GTOP. La Dra. Patricia Gálvez, directora del proyecto y académica del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina, destacó la relevancia de la cooperación regional: “Este es un tema que nos sirve a todos; quisimos traer la experiencia de Brasil, quienes son referentes en investigación de ambientes alimentarios en Latinoamérica, para tomar ideas y compararlas con nuestra realidad local”, sostuvo al inicio de la jornada.

La actividad se realizó en el marco de la mesa redonda sobre ambientes alimentarios, un espacio de diálogo que buscó compartir evidencia, experiencias y desafíos desde distintas dimensiones del entorno alimentario, integrando miradas académicas, territoriales y de política pública.
La presentación de la Dra. Inês Rugani, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, contó los hallazgos críticos sobre la configuración de los territorios, enfatizando cómo el acceso geográfico determina la calidad de la dieta. En su exposición, detalló la identificación de “desiertos alimentarios” —áreas con nula oferta de productos frescos— y “pantanos alimentarios”, donde predomina la venta de productos ultraprocesados. Rugani subrayó que estas disparidades no son accidentales, sino que responden a dinámicas de mercado que profundizan las brechas de salud en las poblaciones más vulnerables.
Asimismo, la Dra. Rugani profundizó en la importancia de los marcos regulatorios y el monitoreo constante de estos espacios físicos. Explicó que la evidencia en Brasil demuestra que la sola existencia de ferias libres o mercados públicos puede contrarrestar el avance de las enfermedades crónicas, pero que se requiere un apoyo estatal decidido para proteger estos puntos de abastecimiento frente a la presión de las grandes cadenas de supermercados y la industria de comestibles ultraprocesados.

Del entorno físico al desafío del marketing digital y los algoritmos
Por su parte, la Dra. Paula Martins Horta abordó una de las fronteras más recientes y complejas para la salud pública: el ambiente alimentario digital. Sus investigaciones revelan cómo las estrategias de marketing en redes sociales y aplicaciones de delivery utilizan algoritmos para dirigir el consumo hacia productos poco saludables. Horta explicó que esta “arquitectura digital” actúa de forma silenciosa pero potente, mediando las decisiones de compra a través de la publicidad personalizada y la constante exposición de los niños y jóvenes a marcas de ultraprocesados en entornos virtuales.
La Dra. Horta también advirtió sobre la “omnipresencia” de este ambiente, que, a diferencia de los entornos físicos, acompaña al individuo en todo momento a través de sus dispositivos móviles. Su estudio recalca que la regulación actual es insuficiente, ya que las empresas han sabido migrar sus tácticas de persuasión a espacios no tradicionales —como juegos en línea o colaboraciones con creadores de contenido—, lo que exige que la salud pública desarrolle nuevas herramientas de monitoreo y vigilancia digital para proteger los derechos de los consumidores.

Por su parte la Dra. Daniela Canella, investigadora de la Universidad del Estado de Río de Janeiro con una vasta trayectoria de más de 130 artículos científicos, centró su exposición en los resultados de sus estudios sobre ambientes alimentarios laborales y el consumo de productos ultraprocesados. Canella advirtió que los entornos de trabajo actúan frecuentemente como espacios facilitadores para el consumo de productos de baja calidad nutricional debido a la alta disponibilidad de máquinas expendedoras y la falta de infraestructuras para la preparación de alimentos frescos. Según sus hallazgos, la presencia de estos productos en las jornadas laborales no solo desplaza el consumo de alimentos naturales, sino que consolida patrones alimentarios perjudiciales que son difíciles de revertir sin políticas de regulación interna que prioricen el bienestar del trabajador sobre la oferta comercial.
La experta mostró también, la diversidad de instrumentos existentes para la evaluación de este ambiente alimentario organizacional, sin embargo, ninguno es capaz de captar la totalidad de dimensiones de éste. Finalmente, destacó como el ambiente alimentario digital también se encuentra presente en lugares de trabajo o estudio.
Finalmente, la Dra. Lorena Rodríguez, académica de la Universidad de Chile e integrante de GTOP, centró su intervención en el ambiente alimentario doméstico. Rodríguez analizó cómo las familias chilenas desarrollan estrategias para gestionar la alimentación dentro del hogar, enfrentando barreras como la falta de tiempo y los altos costos. Sus resultados sugieren que incluso dentro del espacio privado, las decisiones están fuertemente condicionadas por la oferta del entorno externo, lo que refuerza la necesidad de intervenciones que no solo eduquen, sino que transformen la disponibilidad real de alimentos.

La Dra. Rodríguez hizo hincapié en que la carga de la alimentación saludable suele recaer de manera desproporcionada en las mujeres, lo que añade una dimensión de género al análisis de la obesidad. “No basta con decir a la gente que coma sano; debemos entender cómo la organización del hogar y el trabajo impactan en lo que llega a la mesa”, puntualizó. En este sentido, la evidencia presentada por la académica refuerza que el ambiente doméstico es el último eslabón de una cadena de determinantes sociales que deben ser abordados de forma sistémica.
Al cierre de la jornada, la Dra. Patricia Gálvez enfatizó que, a pesar de los avances normativos de Chile en el pasado, el escenario actual exige una renovación de compromisos y mayor profundidad en la investigación. “El mensaje es que todavía nos queda mucho que desarrollar en términos de ambientes alimentarios en Chile. Agradecemos a nuestras invitadas internacionales que nos traen más investigación y más preguntas. Llevamos varios años trabajando juntas y estas instancias nos permiten seguir fortaleciendo la reflexión crítica para avanzar hacia entornos más saludables”.
Comunicaciones GTOP UChile
Publicado originalmente en: Noticias Uchile







