El 21 de mayo se conmemora en muchos países, el día Mundial de la Protección de la Lactancia Materna, impulsado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Esta conmemoración representa un llamado a visibilizar los desafíos que enfrentan las mujeres y las familias expuestas a presiones comerciales de las empresas productoras de fórmulas lácteas. Pero este tipo de estrategia no solo es responsabilidad de las empresas; el Estado también tiene un rol preponderante, ya que estas estrategias se dan en un contexto en el que existen legislaciones insuficientes, entornos laborales no aptos e información inadecuada y parcial, tendiente a proteger la lactancia materna. Todo lo anterior promueve que las mujeres duden de su capacidad para dar de mamar y tomen decisiones con la información inadecuada y no basada en la evidencia.
El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna que desde 1981, fue adoptado por la Asamblea Mundial de la Salud, en respuesta a las prácticas agresivas de comercialización de fórmulas infantiles. Hoy en día, la gran amenaza es el marketing digital, que con la publicidad busca influir en las decisiones de consumo y que, además, llega de manera directa a las mujeres y sus familias.
A través de las redes sociales, influencers y anuncios dirigidos por algoritmos, las empresas de productos de sucedáneos, que hasta ahora no están reguladas por el Código, están influyendo negativamente en las decisiones de las mujeres y sus familias, aprovechando para presentar fórmulas y productos como soluciones inmediatas, sugiriendo que la leche materna “no es suficiente”. Esto disminuye la confianza de las madres en su cuerpo y en su capacidad de amamantar.
Por ello, es URGENTE abogar para que se incorpore una nueva Resolución al Código y de esta manera, poder regular y sancionar. Esperamos que en esta 78° Asamblea Mundial de la Salud 2025 logre ser aprobada, ya que, justamente, esta semana, se encuentra en tabla para ser votada por los Estados miembros.
Sabemos que la cultura y el entorno social juegan un rol fundamental en la experiencia de lactancia y, según como sea ese contexto, en la confianza que tengan las mujeres en su capacidad de amamantar o no. Por lo tanto, los equipos de salud que se dedican a apoyar y a acompañar a las mujeres en este período tan sensible, debieran proteger la lactancia materna de forma clara y enérgica, a través de las siguientes medidas, como parte del plan de acción:
a) Respetar el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, libre de conflictos de interés, asegurándose de no estar influenciados por la industria.
b) Educar a las mujeres y sus familias de forma imparcial y basada en evidencia, acerca de los beneficios de la lactancia materna y los riesgos de no amamantar.
c) Entregar información actualizada y basada en la evidencia de los derechos de amamantar.
d) Respetar las decisiones de la madre y su familia, de manera informada.
e) Apoyar emocionalmente a las madres y derivarlas, cuando sea necesario, a grupos de apoyo de pares.
¿Qué podemos hacer como sociedad?
Crear espacios amigos de la lactancia o salas de lactancia en los lugares de trabajo, como parte de las políticas públicas de apoyo y protección a la lactancia materna, además de fiscalizar a las empresas que violan el Código. También, es clave entregar herramientas a las mujeres y sus familias para identificar la publicidad encubierta; enseñarles a distinguir entre información basada en evidencia y contenido patrocinado por la industria y fortalecer su confianza, a través de redes de apoyo y educación en alfabetización digital, para que puedan navegar en un entorno virtual saturado de desinformación sin perder su autonomía.
Proteger la lactancia materna es proteger el derecho de cada madre y cada niño a una vida saludable, libre de presiones comerciales. Es una responsabilidad compartida que exige vigilancia, compromiso ético y acción coordinada de toda la sociedad. ¡Vamos todas y todos a la acción!
Por: Paola Gaete Hermosilla y Gerardo Weisstaub.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna (LM) exclusiva durante los primeros seis meses de vida, seguida de la introducción de otros alimentos y nutrientes hasta los dos años o más. Gran cantidad de estudios muestran que fortalece el sistema inmunológico del recién nacido, protegiéndolo contra la desnutrición, infecciones respiratorias agudas, diarrea y otras enfermedades.
A su vez, es relevante precisar que la LM Exclusiva tiene un impacto positivo en el desarrollo de madres y de lactantes. Por un lado, madres pueden beneficiarse tanto en procesos tras el parto (recuperación hormonal y del peso pregestacional), en la relación familiar (relacionado con apego o presupuestos familiares) y en ámbitos a largo plazo, como reducción del riesgo de cáncer de mama y ovario junto a reducción del riesgo de depresión post parto. Por otro lado, la LM exclusiva aporta al desarrollo motriz y cognitivo del bebé, favorece el apego y la seguridad emocional del vínculo entre la madre y el bebé. Aunque nos gustaría que estos beneficios llegarán a todos los sectores de la sociedad, lamentablemente esto no ocurre y todavía existen brechas que impiden que lactantes puedan alimentarse con la leche de sus madres.
Con el lema “Cerrando la brecha: apoyo a la lactancia materna en todas las situaciones” la Semana Mundial de la lactancia materna 2024, se centra en la importancia de que todas las madres que deseen amamantar, independientemente de su diversidad, lo puedan hacer, para asegurar que todos los niños, niñas y madres tengan acceso a los beneficios de la lactancia materna (LM). Este es un tema clave en la intersección entre la maternidad y la diversidad funcional.
Según un estudio del Núcleo Milenio DISCA, basado en el III Estudio Nacional de la Discapacidad (2022), el 47,8% de las personas con discapacidad en Chile conviven con sus hijos, cifra casi idéntica al 46,0% de la población sin discapacidad Esta realidad nos lleva a reflexionar sobre la importancia de brindar apoyo inclusivo a todas las madres, independientemente de su diversidad funcional*.
El acto de amamantar puede ser aprendido y debe ser acompañado, más aún, en aquellas madres con diversidad funcional, ya que enfrentan desafíos que requieren enfoques adaptativos que les permitan iniciarla y mantenerla**.Para lograr que las mujeres con algún tipo de limitación funcional puedan amamantar a sus hijos(as), es muy importante que se destaque y visibilice sus experiencias y las barreras que enfrentan para poder hacerlo, lo cual es fundamental, en la decisión de amamantar sin prejuicios. Una de las principales barreras que estas mujeres tienen que superar es la falta de información en formatos accesibles y de recursos adaptados a sus habilidades. Junto a ello, un elemento crítico es la escasa sensibilidad y formación por parte de profesionales de la salud y la sociedad para asegurar sus ajustes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la importancia de abordar las necesidades específicas de personas con discapacidad en su curso de vida***. Estas estrategias deben abarcar la diversidad de los orígenes de la discapacidad (física, viscerales, sensoriales, cognitivas y psicosociales). A su vez, debe ser capaz de dar apoyos a las personas con discapacidad para su ejercicio pleno, asegurar condiciones de accesibilidad o asistencia personal, junto a sensibilizar y capacitar a personal de apoyo, especialmente de salud****.
Los equipos de salud debieran acompañar la lactancia materna en madres con diversidad funcional considerando algunas recomendaciones:
a) Proveer herramientas y equipos adaptativos que faciliten la lactancia (ej: almohadas, herramientas digitales, tecnologías de bajo costo o implementos)
b) Hay mujeres que requieren sacaleches y espacios que contemplen diseño universal
c) Se suele requerir la colaboración de asistentes de apoyo en actividades de la vida diaria de la madre y de sus roles de cuidado
d) Es clave que las mujeres con este tipo de dificultades puedan contar con grupos de apoyo de la lactancia para que puedan compartir experiencias y soluciones, tanto entre personas con discapacidad como entre distintas madres.
Por otro lado, las principales barreras identificadas incluyen, la falta de acompañamiento, especialmente en consideraciones de salud relacionadas con la discapacidad e información limitada. Es esencial escuchar y dar voz a las propias madres con diversidad funcional, involucrándose en la creación de soluciones y políticas que realmente aborden sus necesidades. Junto a ello, se han reportado estigmas a mujeres con discapacidad, ejercidos desde el mismo personal de salud. Esto se suma, a que falta involucrar a la pareja y sus redes, en su rol relevante de apoyo, en el proceso de lactancia*****.
Fuentes:
*(‘LA MAMÁ SOY YO’: EXPERIENCIAS PARENTALES DE MADRES Y PADRES CON DISCAPACIDAD EN CHILE [Internet]. Uem.br. [citado el 29 de julio de 2024]. Disponible en: https://periodicos.uem.br/ojs/index.php/PsicolEstud/article/view/58850/751375153968)
**(Servicio Nacional de la Discapacidad. (s/f). Gob.cl. Recuperado el 29 de julio de 2024, de https://www.senadis.gob.cl/participacion/d/noticias/9022/campana-conversemos-discapacidad-y-sexualidad).
***(Global report on health equity for persons with disabilities. (s/f). Who.int. Recuperado el 29 de julio de 2024, de https://www.who.int/teams/noncommunicable-diseases/sensory-functions-disability-and-rehabilitation/global-report-on-health-equity-for-persons-with-disabilities)
**** (https://doi.org/10.1007/s11195-023-09778-y)
*****(https://libros.uchile.cl/1315).
Por: Álvaro Besoaín , Paola Gaete Hermosilla , Gerardo Weisstaub
Publicado originalmente en El Mostrador
]]>La Semana Mundial de la Lactancia Materna busca destacar la importancia vital de esta práctica ancestral que trasciende culturas y fronteras. La lactancia materna no solo es un acto de amor inigualable entre madre e hijo, sino también un pilar fundamental para el desarrollo y bienestar del recién nacido. Esta poderosa forma de alimentación nutre no solo el cuerpo, sino también el alma del bebé, y entrega múltiples beneficios a la madre y a la sociedad en su conjunto. En esta línea, especialistas de la Universidad de Chile destacan a la lactancia materna como una inversión en el futuro saludable de las generaciones venideras.
Esta campaña internacional por la lactancia materna se celebra todos los años, del 1 al 7 de agosto, y es coordinada por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA, por su sigla en inglés), con el apoyo de la OMS, UNICEF, ministerios de salud y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo. El objetivo de la iniciativa es crear conciencia y fortalecer las medidas para proteger, promover y apoyar el derecho a la lactancia materna. Este año el lema es “Amamantar y trabajar: ¡hagamos que sea posible!”.
De acuerdo a Cristina Flores, matrona jefa del Servicio de Neonatología del Hospital Clínico de la U. de Chile, la lactancia es esencial en la vida de la madre y del hijo. “La lactancia materna es esencial para múltiples cosas, tiene beneficios múltiples para el recién nacido y para la madre. Para la mamá, favorece la recuperación posparto, fomenta el vínculo afectivo entre la mamá y el hijo, disminuye el riesgo de cáncer de ovario, cáncer mamario, disminuye también la probabilidad de depresión posparto y tiene un beneficio muy destacado, que es que no implica un costo económico para la familia, está lista y precisa para ser administrada a la guagua en cualquier momento”.
Entre los beneficios para el bebé, plantea, favorece la nutrición, el crecimiento, estimula el desarrollo cerebral, permite una mejor digestión, favorece el sistema inmunológico y el desarrollo social y psicomotor y emocional. A través de esta conexión, el vínculo entre la madre y el recién nacido se fortalece.
“Siempre, para una lactancia materna exitosa, se recomienda que las guagüitas comiencen con el proceso de amamantamiento dentro de la primera hora de vida. Que hagan un contacto piel con piel. La lactancia materna puede ser totalmente exclusiva hasta el sexto mes de vida, eso es lo ideal, pero las mamás pueden seguir amamantando, según la recomendación de la OMS, hasta más allá de los dos años”, dice la jefa de Neonatología. “Posterior a estos dos años, las mamás pueden seguir amamantando a su guagua sin ningún problema y la leche materna va a seguir aportando nutrientes al recién nacido y después al niño”, agrega.
En Chile, en su primera universidad, hay avances concretos en la materia, con medidas que favorecen a toda la comunidad universitaria, como las salas de lactancia que permiten realizar esta práctica de forma segura y cómoda en los campus de la Casa de Bello. Así lo explica Carolina Franch, directora de la Dirección de Género (Digen) de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile y académica del Departamento de Antropología.
“Que hablemos de la lactancia en la Universidad es una ganancia porque significa que hemos ido incluyendo temáticas que estaban vetadas en el mundo universitario y porque, de alguna manera, estamos haciendo carne lo que las políticas de la propia Universidad han tomado como compromiso, como la política de corresponsabilidad, vigente desde 2018, pero que no se había concretado”, señala la profesora Franch.
En este sentido, destaca la importancia de “reflexionar sobre la lactancia, dar los derechos y protecciones de la comunidad triestamental para poder llevar a cabo la lactancia y tener los espacios y la habitabilidad para practicar una lactancia respetuosa y digna. Entonces, la sala de lactancia lo que viene a hacer es más bien materializar años de luchas, primero feministas y segundo, de reflexiones universitarias con respecto a ese tema”, agrega la antropóloga.
El lema de este año gira en torno a la lactancia materna y el trabajo, y ofrecerá la oportunidad estratégica de defender los derechos de maternidad esenciales que promueven la lactancia materna: la licencia de maternidad y un espacio en el lugar de trabajo para amamantar. Este mensaje ha sido oído y concretado por la U. de Chile a través de la implementación de estas salas especiales, que han sido ampliamente valoradas por las estudiantes, académicas y funcionarias.
“Antes de la inauguración de la sala Lorenza, las mujeres de los tres estamentos nos contaban lo que significaba ir a sacarse leche al baño y hacerlo en soledad, sin las condiciones higiénicas, escondidas e incluso a veces sintiendo hasta vergüenza de aquello. Todo eso se soluciona con un espacio amigable, que tiene que ver con repolitizar y redignificar una labor social que tiene que ver con amamantar, cuidar y criar”, agrega la directora de la Digen de la Facultad de Ciencias Sociales.
En la misma línea, la profesora Paola Gaete, académica del Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, valora que en su unidad también exista una sala amigable de la lactancia. Para difundir esta y otras iniciativas, la matrona organizó una feria informativa en su campus, junto a la Comisión de Extensión de la Escuela de Obstetricia.
“Este año la campaña busca facilitar la lactancia materna con énfasis en las madres y padres que trabajan. Y nosotros acá, en la Facultad de Medicina, tenemos un espacio amigo de la lactancia, justamente para apoyar a las madres como política de corresponsabilidad universitaria. Un espacio acogedor e implementado para poder extraerse y conservar la leche, o amamantar”, señala la profesora Gaete.
La profesora Gaete, además, pertenece a la Comisión Nacional de Lactancia Materna, es consultora internacional de lactancia y dicta un CFG sobre esta materia. “Este tema es tan importante que desde el pregrado estamos enseñando lactancia en todas las carreras de la Facultad de Medicina, no solamente en la carrera de carrera de Obstetricia y Puericultura”.
La especialista espera que en un futuro cercano todos los lugares de trabajo cuenten con estas facilidades. “Desde el Ministerio de Salud se está impulsando que existan salas de lactancia en todos los lugares de trabajo, pero todavía tenemos que seguir por la senda de que en algún momento sea obligatorio para todos los lugares de trabajo como en otros países, como es el caso de Perú. En Chile no es obligatorio, pero es una recomendación. Recordemos también que la OMS recomienda que la lactancia sea al menos de dos años, no solo ocho o seis meses. La mujer, como trabajadora, tiene derecho a tener un espacio digno, cómodo, confortable e higiénico para poder ejercer su derecho a seguir con la lactancia en su lugar de trabajo”, afirma la matrona de la U. de Chile.
La profesora Franch, en tanto, observa que esto es más que un asunto de madres. “Esto es una responsabilidad social, no solo de las mujeres que están en la etapa de amamantamiento, sino que lo que tenemos que habilitar es una sociedad comprensiva, que busque espacios amigables para realizar y ejercer esa labor, porque nuevamente reitero esto es una labor y es una labor política. Debemos seguir avanzando hacia otras maneras de pensar, de actuar y de convivir”, dice la antropóloga.
Por: Carolina Aliaga, Prensa Uchile
Publicado originalmente en Uchile
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