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Familia – GTOP https://gtop.uchile.cl Mon, 09 Sep 2024 13:28:17 +0000 es-CL hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.7.17 Días de festejos y celebraciones: Una oportunidad para remirar la alimentación familiar https://gtop.uchile.cl/dias-de-festejos-y-celebraciones/ Mon, 09 Sep 2024 13:28:16 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=1024 En estos momentos algunas familias salen a comer afuera, otras cocinan algo rico en casa. Pero sea cual sea el plan, la idea es aprovechar estás instancias para disfrutar, compartir y conversar, y evitar usar pantallas -como televisores o celulares- mientras estamos en la mesa.

La verdad no me había dado cuenta de la importancia que tenía la alimentación para las familias chilenas, hasta que una persona extranjera me dijo que mi familia tenía una relación “extraña” con la comida, por ahí por el 2017.

Fue desde ese entonces que comencé a observar a mi familia y darme cuenta que todo pasaba alrededor de momentos relacionados con la comida. Es así que empecé a leer respecto al tema y sin saberlo me comencé a introducir en un mundo que es de gran relevancia para Chile y América Latina.

La familia (entendida en esta columna como personas que viven juntas y comparten un presupuesto en alimentación) tiene una gran influencia en lo que somos como adultos. Es aquí donde aprendemos hábitos de vida, así como valores, y perspectivas de vida que nos hace ser la personas que somos durante la adultez. De hecho, en Latinoamérica, se habla de la existencia del “familismo,” concepto relacionado con una tendencia de poner a la familia al centro de todo.

La alimentación no queda fuera de este familismo. Primero, datos de la última encuesta de presupuesto familiar indican que en los hogares chilenos gastamos más de 20% de nuestros ingresos en alimentación, demostrando que este ítem tiene una gran relevancia entre las familias. Además, datos de la investigación que he realizado en chilenos y chilenas, han mostrado que la alimentación es un aspecto relevante en las rutinas familiares.

A través de la alimentación los miembros de la familia expresan sentimientos como el amor y cariño, por ejemplo, al preparar comidas ricas para otros. Muchas de nosotras/os tenemos la experiencia de que siendo adultas/os independientes visitamos a nuestras madres o abuelas y ellas nos preparan nuestros platos preferidos o nos mandan para la casa con envases llenos de comida “para que no pasemos hambre”. Igualmente, hay ciertas preparaciones que nos traen recuerdos cuando las comemos, que nos dan nostalgia, así como otras comidas que son parte de la identidad de la familia.

Otras investigaciones han señalado que, a través del acto de comer y alimentarse en las familias, se transmiten enseñanzas respecto a cómo cocinar, qué, cómo y cuándo comer, mostrando así la cultura alimentaria del hogar.

Así también, en muchos hogares, el sentarse a comer juntos significa compartir, unión, comunicación, pero en algunos casos, momentos de conflictos, de enseñar modales y muchas veces hasta hay castigos a través de la comida (“te quedas sin postre,” me dijeron cuando me portaba mal en la mesa de niña).

Datos de investigaciones muestran que, entre más comidas hagamos con algún otro miembro de la familia, se generan mejores hábitos alimentarios en la infancia y la adolescencia. Por ejemplo, comer en familia se ha asociado a que los adolescentes consuman desayuno a diario, o a que los niños y niñas tengan una mejor aceptación de frutas y verduras.

Es el momento de sentarnos juntos a compartir un plato de comida, donde las personas adultas pueden enseñar hábitos, transmitir gustos y preferencias a los niños y niñas de la casa.

Sumado a lo anterior, la alimentación tiene un lugar especial los fines de semana porque, como me lo han dicho algunas entrevistadas durante mis investigaciones, están todos los miembros de la familia juntos, niños/as, adolescentes junto a sus padres, madres u otro cuidador/a.

Los fines de semana pasan a ser días especiales, de “regaloneo;” se comen cosas ricas (definidas por cada familia como ricas), se comen comidas especiales, porque hay que aprovechar la instancia de que están juntos en familia.

Así mismo, hay fechas que representan momentos especiales donde, por supuesto, se debe comer de manera especial. Y cuando digo especial, no me refiero necesariamente a hacer grandes gastos en grandes comidas, sino más bien a comer, a veces, distinto a lo que se come durante la semana.

Uno de estos días de eventos especiales en cuanto a la alimentación y las familias, fue -por ejemplo- el domingo 11 de agosto, en el cual se celebró el día de la infancia. Otro será el próximo 18 de septiembre y las fiestas patrias.

En estos momentos algunas familias salen a comer afuera, otras cocinan algo rico en casa. Pero sea cual sea el plan, la idea es aprovechar estás instancias para disfrutar, compartir y conversar (incluso si no hay niños o niñas en el hogar), y evitar usar pantallas -como televisores o celulares- mientras estamos en la mesa, que son hábitos que se ha demostrado que llevan a tener conductas alimentarias menos saludables, especialmente en niños y niñas.

Aprovechemos la instancia para enseñar conductas alimentarias saludables, desde compartir todo lo referido a las tareas domésticas relacionadas con la alimentación (tal como señalan nuestra Guías alimentarias basadas en alimentos), preparemos y consumamos alimentos más naturales como más frutas y verduras, y generemos esas conversaciones familiares que tanto faltan hoy en día debido a la ajetreada vida que llevamos.

Por: Patricia Gálvez

Publicado originalmente en eldesconcierto

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La familia y la promoción de una alimentación saludable https://gtop.uchile.cl/la-familia-y-la-promocion-de-una-alimentacion-saludable/ Mon, 15 May 2023 18:10:29 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=775 Probablemente, todos y todas en algún momento nos hemos dado cuenta que comemos algo o cocinamos de cierta manera porque alguien de nuestra familia nos enseñó a hacerlo.

Seguramente también, muchos de nosotros y nosotras nos reunimos con nuestra familia alrededor de una comida durante algún momento de la semana, en donde conversamos, compartimos nuestro día a día e incluso discutimos respecto a diversos temas.

Así también, eventos importantes durante el año como el día de la madre, 18 de septiembre, navidad, entre otros, nos unen como familia nuevamente en torno a una comida. Y es que la alimentación es un acto social, que representa aspectos y significados culturales importantes que nacen desde la familia y que llevamos con nosotros y nosotras gran parte de nuestras vidas.

En este sentido, un estudio chileno realizado por el proyecto Fondecyt 11180370 en tres macrozonas del país (norte, centro y sur), encontró que para las familias chilenas la alimentación es amor, es emociones, es recuerdo, se transmiten sentimientos a través de los alimentos que se preparan, especialmente desde las figuras femeninas, quienes a su vez son las encargadas principales de la alimentación de las familias.

Así mismo, este mismo estudio mostró que las comidas para las familias significan unión, un momento en que los miembros de esta se reúnen, comparten y se comunican. Es debido a todo esto que la alimentación es considerada una de las rutinas más importantes entre las familias chilenas.

La familia es el lugar primario donde se aprenden los gustos, preferencias y hábitos alimentarios. En esta línea, diversos estudios chilenos han relevado el rol de las figuras femeninas dentro de las familias como aquellas que primariamente realizan estas transferencias de saberes hacia los distintos miembros de la familia. Sumado a lo anterior, la familia es aquella que nos contribuye con recursos o nos limita estos recursos para poder seguir una alimentación recomendada.

En este sentido, es difícil lograr cambiar hábitos alimentarios de un solo miembro de la familia si esta no da el apoyo necesario para que esta persona logre ese cambio. Por ejemplo, evidencia en mujeres chilena muestra que ellas saben que deberían comer más saludable, incluyendo más verduras, pero como saben que a sus parejas o hijos/as no les gustan, ellas prefieren no consumir y ni siquiera comprar.

Un rol fundamental ha sido descrito para la familia en la alimentación y salud nutricional de niños, niñas y adolescentes. Estudios han demostrado que la forma en que los y las cuidadoras alimentan a los niños/as podría influenciar el grado de sobrepeso u obesidad que los niños y niñas pueden alcanzar.

Esto se conoce como los estilos parentales de alimentación, referido al contexto social y emocional que se da alrededor de la alimentación del niño/a. Por ejemplo, se ha descrito que padres que no exigen al niño/a al momento de alimentarlo y que a su vez responden solo a los deseos o intereses de este/a lleva a que tengan mayor peso corporal y peores hábitos alimentarios, mientras que quienes demandan más a los niños/as presentan mejor peso corporal y hábitos más saludables de alimentación.

De la misma forma, el realizar más comidas en familias también se ha visto como un factor que protege contra la obesidad y los hábitos alimentarios no saludables, no sólo en niños/as sino también en adolescentes, en quienes además se ha descrito un factor protector para trastornos de la conducta alimentaria.

Lo anterior son algunos ejemplos que fundamentan la importancia que tiene la familia al promocionar hábitos de alimentación saludable. En esta línea, la OMS releva a la familia como un lugar primordial para realizar estrategias para mejorar la salud de la población. Sin embargo, aún en el país estamos lejos del trabajo con las familias como un todo, a pesar de tener un modelo de atención de salud en donde se debiese relevar el espacio familiar y comunitario.

Las razones son varias; escases de recursos, no contar con intervenciones validadas en el país que muestren ser eficientes y eficaces, falta de capacitación para el trabajo de grupos familiares más que individuos separados, entre otras. Pero dado que nuestra población sigue estando afectada por problemas de salud relacionadas con la alimentación como la obesidad, y parecen no retroceder, es que se hace necesario cambiar el cómo estamos trabajando los problemas alimentarios nutricionales en pro de la salud de la población.

Por ende, se requiere más investigación de como poder trabajar con las familias, así como políticas que refuercen el sistema de atención, en especial la atención primaria para poder realizar un trabajo integral con cada una de las familias que se atienden en este nivel de atención, donde la promoción de la salud y prevención de la enfermedad son ejes fundamentales.

Por: Patricia Gálvez

Publicado originalmente en biobiochile.cl

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