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Carolina Franch – GTOP https://gtop.uchile.cl Tue, 24 Mar 2026 14:50:43 +0000 es-CL hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.7.17 GTOP publica investigación que evidencia desigualdades socioeconómicas en el entorno alimentario digital en Chile https://gtop.uchile.cl/entorno-alimentario-digital-en-chile/ Tue, 24 Mar 2026 14:48:37 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=1286

Un estudio cualitativo desarrollado por investigadoras e investigadores del Grupo Transdisciplinario en Obesidad de Poblaciones (GTOP) de la Universidad de Chile analiza cómo adultos de distintos niveles socioeconómicos interactúan con el entorno alimentario digital, evidenciando profundas desigualdades en acceso, consumo e influencia del marketing, con implicancias clave para la salud pública y el diseño de políticas.

El Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), publicó recientemente el artículo científico “Exploring Socioeconomic Disparities in Adults’ Interactions with the Digital Food Environment: A Qualitative Study”, que aporta nueva evidencia sobre cómo las desigualdades sociales se expresan en los entornos alimentarios digitales en Chile.


El estudio fue elaborado íntegramente por integrantes de GTOP —Paulina Molina Carrasco, Natalia Gómez San Carlos, Lorena Rodríguez Osiac, Daniel Egaña Rojas, Carolina Franch Maggiolo y Patricia Gálvez Espinoza— y se basa en 11 grupos focales realizados en la Región Metropolitana con 78 personas adultas de distintos contextos socioeconómicos.


La investigación fue publicada en Sage Journals, una reconocida plataforma digital de la editorial SAGE Publishing que reúne más de 1.000 revistas científicas revisadas por pares en áreas como ciencias sociales, salud, humanidades y ciencias de la vida, consolidándose como un espacio de difusión de investigación de alto impacto a nivel internacional.


Los resultados muestran que la interacción con el entorno alimentario digital es generalizada, pero presenta diferencias significativas según el nivel socioeconómico. En sectores de mayores ingresos, el uso de plataformas digitales para la compra de alimentos —incluyendo supermercados y servicios de delivery— forma parte de la vida cotidiana. En contraste, en sectores de menores ingresos, este uso es más esporádico y está condicionado principalmente por promociones, restricciones presupuestarias y apoyo de familiares más jóvenes. Esto último releva dinámicas intergeneracionales relevantes, donde personas jóvenes actúan como mediadoras en el uso de tecnologías digitales dentro del hogar, facilitando el acceso a plataformas de compra y configurando, en parte, las decisiones alimentarias familiares.


El análisis evidencia que el entorno alimentario digital opera simultáneamente como un espacio de acceso, consumo y diferenciación social, donde factores como la conectividad, la alfabetización digital y los recursos económicos determinan las posibilidades de interacción y elección alimentaria.
En Chile, donde la prevalencia de obesidad en población adulta alcanza un 42%, la expansión de estos entornos digitales adquiere una relevancia crítica, al influir en las decisiones de compra, los patrones de consumo y, en consecuencia, en la salud de la población.
Desigualdades digitales que impactan la alimentación y la salud


El estudio también identifica que el entorno alimentario digital no solo facilita el acceso y compra a alimentos, sino que funciona como un espacio de comunicación e influencia, donde la publicidad digital —principalmente de alimentos de baja calidad nutricional— tiene una presencia constante.
Se observa que las personas de nivel socioeconómico alto tienden a desarrollar una mayor capacidad crítica frente a estas estrategias de marketing, reconociendo el rol de los algoritmos y adoptando medidas para reducir su exposición, como el bloqueo de notificaciones. En cambio, en contextos de menores ingresos, la interacción con la publicidad digital es más pasiva y orientada a la búsqueda de beneficios económicos inmediatos, como descuentos o promociones.


Otro hallazgo clave es que las plataformas digitales tienden a concentrar la oferta en alimentos ultraprocesados y preparaciones de alta densidad energética, mientras que el acceso a opciones saludables aparece más limitado en contextos socioeconómicos bajos, lo que podría reforzar desigualdades en la calidad de la alimentación.


Estos resultados subrayan la necesidad de fortalecer el abordaje del entorno alimentario digital desde las políticas públicas, considerando medidas más estrictas para la regulación del marketing digital de alimentos, el desarrollo de estrategias de alfabetización digital en salud y la promoción de una mayor disponibilidad y visibilidad de alimentos saludables en plataformas digitales.


Cabe señalar que la publicación pudo ser financiada gracias a la convocatoria de “Financiación de publicaciones para estudiantes y jóvenes investigadores de Colansa (Comunidad de Práctica Latinoamérica y Caribe Nutrición y Salud), un grupo de profesionales y de organizaciones de la sociedad civil y de la academia que contribuye al desarrollo de sistemas alimentarios saludables, sustentables, equitativos e inclusivos y que promueve una mejor nutrición y salud de las poblaciones en Latinoamérica y el Caribe. Y además son parte de los resultados del Proyecto Fondecyt Regular 2023 “Practices and interactions of actors in food environments: Rethinking the social determination of food” (Proyecto #1230545).


Revisa aquí el artículo completo Exploring Socioeconomic Disparities in Adults’ Interactions with the Digital Food Environment: A Qualitative Study – Paulina Molina Carrasco, Natalia Gómez San Carlos, Lorena Rodríguez Osiac, Daniel Egaña Rojas, Carolina Franch Maggiolo, Patricia Gálvez Espinoza, 2026

Comunicaciones GTOP UChile

Publicado originalmente en: Noticias Uchile

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Especialistas U. de Chile proponen medidas para aumentar el consumo de productos del mar https://gtop.uchile.cl/aumentar-el-consumo-de-productos-del-mar/ Tue, 06 Jan 2026 17:50:10 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=1242 Chile es uno de los principales países pesqueros del mundo, pero mantiene un consumo de productos del mar inferior al promedio global. Para abordar esta brecha, la Universidad de Chile presentó un Policy Brief con recomendaciones orientadas a la gobernanza pesquera y al sistema escolar, con foco en salud pública y equidad alimentaria.

Buscando aportar a las políticas públicas en materia alimentaria, la Universidad de Chile estrenó el Policy Brief “Productos del mar en la mesa chilena: Recomendaciones de políticas públicas para aumentar su consumo en la población”.
Buscando aportar a las políticas públicas en materia alimentaria, la Universidad de Chile presentó el Policy Brief “Productos del mar en la mesa chilena: Recomendaciones de políticas públicas para aumentar su consumo en la población”.
En Chile, una de cada 10 personas cumple con las recomendaciones de las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (GABA) de consumir productos del mar al menos dos veces por semana, es decir, el 9,2% de la población nacional. La brecha en el consumo de estos alimentos es una preocupación en salud pública, pues el pescado y otros productos del mar son una fuente importante de nutrientes.
En Chile, solo una de cada 10 personas cumple con la recomendación de consumir productos del mar al menos dos veces por semana (9,2% de la población). Esta brecha representa una preocupación en salud pública, dado su aporte clave de nutrientes.
El documento se enfoca en fortalecer la gobernanza territorial pesquera y ampliar el acceso a través del sistema escolar, con el propósito de incidir en el sistema alimentario y alinearlo con las metas de salud pública.
El documento se enfoca en fortalecer la gobernanza pesquera territorial y ampliar el acceso desde el sistema escolar, con el propósito de incidir en el sistema alimentario y alinearlo con metas de salud pública.
El Policy Brief asegura que el bajo consumo de estos productos se origina principalmente por barreras de acceso económico, lo que genera inequidades reflejadas en la ingesta de grupos de menor nivel socioeconómico. Esto se complementa con la actual normativa pesquera, la cual prioriza intereses económicos del sector industrial exportador por sobre el abastecimiento interno y local.
El Policy Brief señala que el bajo consumo de productos del mar se explica principalmente por barreras de acceso económico, lo que genera inequidades en la ingesta según nivel socioeconómico, junto con una normativa pesquera que prioriza la exportación por sobre el abastecimiento local.

En Chile, una de cada 10 personas cumple con las recomendaciones de las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (GABA) de consumir productos del mar al menos dos veces por semana, es decir, el 9,2% de la población nacional. La brecha en el consumo de estos alimentos es una preocupación de salud pública, pues el pescado y otros productos del mar son una fuente importante de nutrientes que aportan al desarrollo infantil, la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades crónicas.

Este problema se origina principalmente en barreras de acceso económico a los productos del mar, derivadas de su alto precio e inequidades socioeconómicas. A su vez, influye la existencia de limitaciones en la normativa sectorial, que desincentivan el consumo humano de productos locales provenientes del mar.

En esta línea, buscando aportar a las políticas públicas en materia alimentaria, la Universidad de Chile estrenó el Policy Brief “Productos del mar en la mesa chilena: Recomendaciones de políticas públicas para aumentar su consumo en la población”. El documento se enfoca en fortalecer la gobernanza territorial pesquera y ampliar el acceso a través del sistema escolar, con el propósito de incidir en el sistema alimentario y alinearlo con metas de salud pública.

El escrito fue realizado por un equipo transdisciplinar compuesto por integrantes de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina y de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, además de especialistas y exmiembros de la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario y de Sernapesca.

La directora Escuela de Salud Pública Lorena Rodríguez Osiac, académica de la Facultad de Medicina, directora del grupo Transdisciplinario para la Obesidad de Poblaciones (GTOP) y una de las autoras del texto, señaló que el documento “fue producto de un análisis transdisciplinario del problema donde participaron profesionales del área de la nutrición, salud pública, biología marina e ingeniería comercial, puesto que hay barreras económicas, físicas y culturales para el consumo habitual y adecuado a las recomendaciones”.

Barreras para el consumo de productos del mar en hogares chilenos

Pese al alto potencial pesquero del país, el consumo de productos del mar en los hogares chilenos sólo alcanza un 14,8 kg/año por persona. Esto se encuentra por debajo del promedio mundial: países como Noruega y China lideran el ranking con 50,2 kg/año y 39,9 kg/año, respectivamente.

La brecha en el consumo de estos alimentos se asocia a una preocupación de salud pública, pues el pescado y otros productos del mar son una fuente importante de omega-3, proteínas, vitaminas y minerales, potenciando el desarrollo infantil, la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades crónicas.

El Policy Brief asegura que el bajo consumo de estos productos se origina principalmente por barreras de acceso económico, lo que genera inequidades reflejadas en la ingesta de grupos de menor nivel socioeconómico. Esto se complementa con la actual normativa pesquera, la cual prioriza intereses económicos del sector industrial exportador por sobre el abastecimiento interno y local, debido a que la legislación vigente otorga cuotas de pesca preferenciales a grandes empresas, en desmedro del sector artesanal, lo cual concentra el control de los recursos y reduce la oferta en los mercados locales.

Al respecto, la profesora Rodríguez señaló que “abordar este problema tiene un componente individual o agencial de cambio conductual, pero también tiene un componente estructural, poblacional y regulatorio, de tal manera que se logran superar las barreras de disponibilidad, de acceso físico y económico a estos productos”.

Mientras que Rosa Vásquez, magíster en Salud Pública de la Universidad de Chile y autora del contenido, mencionó que “se identifica una débil articulación intersectorial entre políticas de pesca, salud, educación y desarrollo social, lo que limita la efectividad y sostenibilidad de las iniciativas existentes. En el ámbito escolar, se observa una baja aceptabilidad del pescado en el Programa de Alimentación Escolar, junto con una incorporación insuficiente para cumplir estándares nutricionales nacionales”.

Recomendaciones hacia la política pública

El documento propone dos líneas con recomendaciones estratégicas. La primera apunta a fortalecer la gobernanza pesquera territorial, mediante ajustes normativos y de gestión que favorezcan la disponibilidad y el acceso físico y económico a productos locales.

Entre las medidas destacadas, “se incluye la creación de direcciones municipales de pesca, el fortalecimiento de la pesca artesanal, la reducción de intermediación y la promoción de circuitos cortos de comercialización orientados al consumo humano”, afirmó la investigadora Vásquez. Mientras que Rodríguez manifestó que “se recomiendan acciones que promueven la participación activa de las y los pescadores en la toma de decisiones y se basa en la evidencia de que las personas tienden a aumentar el consumo cuando el pescado es capturado o cultivado localmente”.

La segunda recomendación se centra en la incorporación sistemática del pescado en el sistema escolar, tanto a través del Programa de Alimentación Escolar (PAE) como mediante estrategias de educación nutricional.

Al respecto, Rodríguez señaló que “la escuela es un entorno propicio para influir en los hábitos alimentarios”, indicando que las políticas implementadas pueden apoyar prácticas más saludables y cambios en el comportamiento alimentario. Mientras que Vásquez concluyó que “se propone adecuar las bases de licitación del PAE a las GABA, priorizar proveedores locales, fortalecer la articulación entre la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), el Ministerio de Salud (MINSAL), el Ministerio de Educación (MINEDUC) y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA), e integrar contenidos sobre productos del mar en el currículum escolar, combinando cambios estructurales con intervenciones educativas”.

Comunicaciones VID

Publicado originalmente en: Noticias Uchile

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Uchile investigará barreras que dificultan la actividad física en mujeres de sectores vulnerables https://gtop.uchile.cl/barreras-actividad-fisica/ Thu, 20 Mar 2025 00:15:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=1107 La iniciativa, adjudicada por la Facultad de Ciencias Sociales en el concurso FONIS 2024, busca identificar los factores que obstaculizan la práctica de actividad física en mujeres de comunas vulnerables del Gran Santiago. El estudio, liderado por la académica del Departamento de Antropología y Directora de Género FACSO, Carolina Franch, generará evidencia que permita elaborar recomendaciones culturalmente pertinentes para orientar futuras políticas públicas.

El proyecto busca identificar y evaluar las barreras de género y aquellas de carácter socioeconómico, entendidas como determinantes sociales de la salud, que definen la práctica de la actividad física en las mujeres de las comunas más vulnerables del área urbana de Santiago y su entorno.  

La práctica de actividad física regular considera cualquier movimiento corporal que desencadene consumo de energía. Al respecto, la evidencia científica plantea que el desarrollo de actividad física a lo largo de la vida beneficia la salud, reduciendo los riesgos de enfermedades no transmisibles. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un tercio de la población mundial no cumple con el estándar mínimo de actividad física, el cual alcanza los 150 minutos semanales de intensidad moderada.

De esta forma, el sedentarismo se presenta en el 32% de las mujeres, en comparación con el 23% de los hombres y va en aumento en mayores de edad, poblaciones de nivel socioeconómico bajo, personas con discapacidad y enfermedades crónicas, poblaciones marginadas e indígenas. En Chile, 8 de cada 10 personas no realiza actividad física y el 86,7% de la población mayor de 15 años sostiene conductas sedentarias.

En ese contexto, la presente investigación se transformará a futuro en una evidencia actualizada y contextualizada en materia de actividad física, enfocándose en aquellas preguntas relacionadas con las experiencias respecto a los obstáculos y necesidades que presentan las mujeres de nivel socioeconómico bajo. Un grupo de personas que, por lo general, suelen verse más afectadas por el sedentarismo, la inactividad y sus consecuencias como es la mayor prevalencia de sobrepeso/obesidad en nuestro país.

Academia y calidad de vida 

El estudio será abordado desde una perspectiva transdisciplinaria, en la cual participa un equipo encabezado por la académica e investigadora del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales, Carolina Franch, quien además es directora de Género de FACSO. Dentro del grupo de investigadoras e investigadores está la académica y directora de la Escuela de Salud Pública, Lorena Rodríguez, el académico Álvaro Besoain de la Facultad de Medicina y las antropólogas, Paola Hernández e Isabel Pemjean.

Consultada sobre los objetivos del proyecto, la investigadora responsable Carolina Franch destacó su relevancia en términos del impacto en el desarrollo de futuras políticas públicas: “Como equipo venimos trabajando hace más de 10 años en instalar una línea cualitativa y con perspectiva de género en la comprensión sobre las enfermedades no transmisibles que afectan de sobremanera a las mujeres de los sectores de escasos recursos. Hemos elegido el área de la salud para impulsar un diálogo transdisciplinario entre lo antropológico y las políticas públicas, entendiendo que la academia tiene un enorme papel en la transformación e innovación hacia el bienestar y calidad de vida de las personas”.

Por otro lado, la académica se refirió a la importancia de una metodología que involucre una observación y escucha activa, invitando a las mujeres a ser partícipes del proceso; con objeto de ampliar la comprensión sobre las modificaciones posibles de efectuar en sus realidades inmediatas. Relevar y situar el punto de vista de las mujeres, permite gestionar -a mediano y largo plazo- intervenciones que tengan mayor grado de adherencia, involucrándolas a ellas como actoras clave en los procesos de cambio.

Al concluir la investigación, se espera contar con una caracterización de las barreras para la realización de actividad física del grupo de estudio. Esta información contribuirá a la construcción de una guía y recomendaciones, dirigidas a trabajadores y trabajadoras del área de la salud, educación y gobiernos locales, así como a gestores de políticas públicas. Adicionalmente, se elaborará un curso online abierto a todo público, basado en los resultados obtenidos que entregue herramientas concretas para propiciar transformaciones. Se impartirá por plataformas digitales desde la Universidad de Chile. Los hallazgos permitirán también la redacción de tres artículos académicos presentados a diferentes revistas científicas. 

Por: Comunicaciones FACSO Abierta

Publicado originalmente en: Noticias UChile

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Roles en los entornos domésticos en Chile: la portera alimentaria https://gtop.uchile.cl/la-portera-alimentaria/ Sun, 09 Mar 2025 12:42:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=1102 La desigual distribución de roles al interior de muchos hogares en Chile ha perpetuado el rol de la mujer como “portera alimentaria” designación que hemos otorgado a quienes dedican gran parte de su tiempo a pensar en lo que se va a cocinar cotidianamente, a gestionar la compra de los productos que se necesitan y a prepararlo, sumado al servicio, la limpieza y administrar el desecho o la reutilización de los desperdicios. Es decir, la portera alimentaria, es la encargada de realizar todas las labores vinculadas al comer y que son una serie de actividades que implican dedicación, planificación, organización, ejecución, que toma tiempo, esfuerzo, saberes y recursos. En ese sentido, la portera alimentaria realiza un trabajo diario que en nuestro sistema actual adolece de reconocimiento y valoración.

La alimentación se propone como ángulo de observación en la reproducción de la división sexual del trabajo y desde nuestra investigación realzan el género como determinante estructural de la salud, al constatar la fusión entre el rol de “portera alimentaria” y la de responsable de la salud nutricional de las personas que integran el hogar, generando una sobrecarga de tareas y una sobreexigencia que determina un deterioro del bienestar y la salud de las mujeres. 

Muchas intervenciones, programas y políticas públicas pueden contribuir a profundizar desigualdades (o por el contrario contribuir a superarlas). La citada investigación invita a poner atención en esta descompensación de exigencias hacia las mujeres, y avanzar en el diseño e implementación de intervenciones y políticas distintas a las tradicionales, que evalúen críticamente la estrategia de dirigir única o principalmente a ellas los mensajes e intervenciones orientados a la familia, las infancias y la comunidad en general, bajo el supuesto de que al ser “porteras alimentarias”, deben ser también las corresponsables del éxito (o fracaso) de los programas alimentario-nutricionales.

Con el objetivo de evitar dinámicas sexistas en las políticas de salud alimentario-nutricionales, proponemos desmenuzar las múltiples funciones de la “portera alimentaria”, de modo que todas las tareas y el tiempo asociados a la alimentación se vuelvan visibles, para luego identificar o formular nuevos patrones de organización más igualitarios y colaborativos entre los/as integrantes de un mismo hogar, incluyendo especialmente a los hombres, y con ello alcanzar dinámicas más justas en la distribución de tareas relacionadas con la alimentación, adscribiendo al mensaje número 8 de las actuales Guías Alimentarias Chilenas (MINSAL 2023) “comparte las tareas de la cocina, disfrutando de preparaciones nuevas y tradicionales” que justamente apuesta por una mejor redistribución del quehacer en el trabajo de la alimentación.

En este día de la mujer queremos reconocer a las “porteras alimentarias” de nuestro país y agradecerles ese rol muchas veces invisible o desvalorizado que cumplen en nuestro diario vivir, pero también llamarlas a promover y permitir la delegación de sus múltiples tareas en pos de su propio cuidado y derechos, porque tal como dice el refrán: “Comienza por casa”, localizando a la casa (tal como hizo décadas atrás nuestra querida Julieta Kirkwood) y ahora, a las cocinas como pilares de la transformación y de una democratización profunda.

Por: Carolina Franch Maggiolo y Lorena Rodríguez Osiac

Publicado originalmente en El Mostrador

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Día de los abuelos y las abuelas: La herencia del gusto https://gtop.uchile.cl/herencia-del-gusto/ Fri, 26 Jul 2024 16:37:32 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=970 A propósito del “día de abuelos y abuelas” queremos proponer una breve reflexión sobre cómo se transmiten las dinámicas, prácticas y hábitos alimentarios, de generación en generación.

El gusto, como diría Pierre Bourdieu, no es meramente una cuestión de preferencia personal, sino un reflejo de nuestras estructuras sociales y culturales. En su obra “La Distinción”(1979), Bourdieu argumenta que nuestras elecciones, desde la moda hasta la comida, están profundamente influenciadas por nuestra clase social y el capital cultural. Esto se manifiesta claramente en la forma en que las familias moldean nuestras preferencias alimentarias desde una edad temprana.

Asimismo, Jesús Contreras (1993) posee interesantes exploraciones sobre las estructuras de los comportamientos que producen tradiciones específicas sobre qué comer, cómo preparar los alimentos y con quiénes consumirlos. Señalando que toda cocina requiere de sujetos específicos que la elaboren cotidianamente, transmitan y con ello, generen un gusto particular hacia determinados alimentos y/o preparaciones.

El hogar es el principal espacio de socialización para la mayoría de las personas, allí se definen, simbolizan, comunican y reproducen gran parte de los hábitos de vida. Platos que han pasado de generación en generación, como las carbonadas, charquicán, porotos con riendas, sopas y postres, no solo nos alimentan, sino que nutren nuestra identidad cultural.

En este sentido, la cocina como señala Levi-Strauss (1966) es un lenguaje, tal como lo es el gusto, que nos remiten a una historia colectiva y familiar que nos entrega coordenadas de pertenencia

No obstante, los estudios sobre las genealogías asociadas a las herencias culinarias y el gusto aun son escasas como campo de exploración y, más allá del sentido común expresado en la coloquial frase “la cocina de las abuelas”, es importante reconocer una recurrencia de aprendizajes sobre todo de los productos alimenticios y técnicas de preparación, para comprender el tipo de dinámicas que organizan los procesos asociados a las tradiciones, saberes y sabores de nuestras cocinas.

A nivel nacional, hay incipientes aproximaciones sobre lo importante que es conocer cómo, cuándo y con quienes se adquieren las prácticas alimentarias en los entornos domésticos, información esencial para que las recomendaciones, intervenciones o políticas públicas sobre alimentación sean coherentes, apropiadas y factibles, respetando la identidad y la cultura alimentaria de la población (Carolina Franch M. y colsver aquí).

Las personas mayores juegan un papel crucial en esta transmisión de saberes y sabores en las familias. La transmisión transgeneracional de los conocimientos culinarios sigue una clara línea femeninadesde la abuela materna, a la madre, a las hijas y de éstas a las nietas, consagrando una herencia que afilia personas y conocimientos.

Son las mujeres las agentes protagónicas de esas transferencias y quienes enseñan sobre la crianza y formas de organización, compra, recetas, datos y prácticas de cocina y desecho (a veces escritas en viejos cuadernos); como también sobre las aversiones y creencias sobre lo qué es saludable o no.

El estudio de Franch y cols. muestra que las transmisiones recibidas por las mujeres se dieron a través de la observación y de enseñanzas directas. El traspaso de roles en la cocina ocurre cuando la mujer mayor ya no puede cocinar, por cualquier causal externa (fallecimiento, enfermedad grave) o por la misma edad.

Observar las transmisiones culinarias nos convoca a comprender los vínculos entre afectividad y comida, puesto que la alimentación y más las transferencias de saberes asociadas a lo alimenticio, son instancias y un ejercicio que reúne cuerpos, memorias, personas y generaciones que renuevan una continuidad de elecciones y selecciones; y a su vez propician transformaciones que mantienen en el tiempo, esos platos y gustos que nos antecedieron y nos recuerdan quienes somos.

Los momentos de comida tienen el poder de unir a las personas y muchas veces estos momentos de comensalidad son a propósito de la visita o presencia de abuelos y abuelas. Dicen los estudiosos de las ciencias sociales que los árboles genealógicos son clave cuando se quiere profundizar sobre cocina tradicional, culinaria ancestral o la cocina de origen, pues registran en esa huella un recorrido-trayectoria del saber, mostrando su valor depositario.

En este día valoremos y celebremos esta herencia culinaria, reconociendo el papel que abuelos y abuelas juegan en la transmisión de estos saberes y sabores. Y permitámonos preguntarnos sobre esas recetas y platos, manteniendo una presencia viva, y conectarnos en el deleite actual de muchas de las preparaciones que nos constituyeron como familia.

Por:  Natalia Gómez, Lorena Rodríguez-Osiac, Carolina Franch

Publicado originalmente en El Desconcierto

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Una urgencia para los pueblos indígenas: disminuir las desigualdades en salud desde el fenómeno del sobrepeso y obesidad https://gtop.uchile.cl/urgencia-pueblos-indigenas/ Sat, 29 Jun 2024 19:30:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=961 Curanto en hoyo, curanto polinésico, po’e, kalapurka, humitas, asado de llamo, charquicán de cochayuyo y tantas otras preparaciones, dan cuenta de una enorme y diversa alimentación en Chile desde las poblaciones indígenas, siendo legados y herencias de alto valor patrimonial.

Los estudios genéticos muestran que la población chilena tiene en promedio sobre un 44% de ADN indígena, en tanto que nueve de cada diez chilenos descendemos de una mujer indígena. A su vez, las comunidades indígenas actuales presentan un alto grado de mestizaje con los diferentes grupos que han poblado nuestro país desde la llegada de los españoles.

Respecto a las cifras de obesidad en Chile, seguimos tendencias muy similares. Un 74% de la población adulta chilena presenta obesidad y sobrepeso, siendo el primer lugar de los países de la OCDE en el año 2019. En tanto, el informe “Situación de salud de los pueblos originarios en Chile” del Ministerio de Salud del 2018 informa que los individuos declarados pertenecientes a pueblos indígenas presentan porcentajes más altos de obesidad en comparación con la población que no declara adscripción indígena, mientras que las enfermedades crónicas no transmisibles son similares en ambos grupos.

Asimismo, las mujeres indígenas presentan mayores frecuencias de obesidad en todos los tramos etarios, en comparación con las mujeres declaradas no indígenas chilenas, lo que se reproduce para el ámbito de la infancia a nivel nacional donde recientes indagaciones en comunidades mapuches, muestran que solo por el hecho de ser indígena, un/a niño/a presenta un 6% más de posibilidad de presentar obesidad en comparación con su par no indígena.

¿Es la raza la mala? Así lo habríamos pensado hace cien años atrás, en donde el paradigma europeo/racista era la forma imperante para entender y explicar las disparidades entre los diferentes grupos que poblaban nuestros territorios, donde los argumentos eran que cualquier tipo de anormalidad no se explicara por razones sociales o ambientales, sino que era una condena biológica, que el tiempo y el progreso de las razas superiores irían haciendo desaparecer. Ideas arraigadas que fueron bien acogidas en Chile para juzgar la situación de los sectores marginales que incluían a los grupos indígenas, campesinos, mineros y nuevas poblaciones urbanas, y así desligar de toda responsabilidad a los gobiernos de entonces, por las precarias condiciones en las que vivían estos grupos.

Este pensamiento determinista biológico llevó a que, en la década de 1960, en los albores de la pandemia de la obesidad, un investigador propusiera, al ver el alto porcentaje de obesidad de grupos indígenas americanos, polinésicos y australianos, que estos grupos habrían evolucionado con ventajas adaptativas para acumular grasa corporal en comparación con otras poblaciones. Tras generaciones de escasez durante la prehistoria, estos grupos habrían evolucionado seleccionando aquellos individuos que presentaran “genes” ahorradores. Estas variaciones genéticas favorables en el pasado, sin embargo, se convertirían en la actualidad en desventajas, dada la abundancia de alimentos, manifestándose en los altos niveles de sobrepeso y obesidad.

Solo fue necesario un par de décadas para mostrar que este “genotipo ahorrador” no estaba presente solo en estos grupos supuestamente desfavorecidos desde la prehistoria, sino que era constitutivo de nuestra naturaleza humana. No era necesario que se dieran situaciones de privación durante generaciones, sino que la presencia de condiciones privativas durante el desarrollo tanto en el vientre materno como en los primeros años de vida, podían provocar el desarrollo de diferentes enfermedades en la vida adulta.

Esta nueva visión generó un nuevo paradigma que ha mostrado la plasticidad que tenemos los humanos durante nuestro desarrollo y curso vital, en donde el ambiente y la genética se entrelazan y afectan. Esta nueva visión muestra cuán importantes son las desigualdades sociales en el origen y sus efectos en las disparidades de salud. Sin embargo, actualmente aún hay quienes piensan que las desigualdades “raciales” de salud, tales como la enfermedad cardiovascular, la diabetes y ciertos cánceres, entre otros, serían evidencias claras de las diferencias genéticas entre los grupos y sus diferentes capacidades “raciales” de adaptarse.

Por lo mismo es importante recalcar que es son los determinantes sociales los que otorgan las brechas de desigualdades en salud. Tenemos que poner atención sobre cuánto afecta el ambiente y la sociedad y como las condiciones de vida son causas directas sobre el bienestar, corporalidad y salud.

La raza fue un concepto que durante siglos permitió sostener razonamientos que fomentaron la desigualdad y que profundizaron niveles de pobreza y que hoy se expresan en quienes encarnan un mayor índice de sobrepeso/obesidad. Es vital reconocer y corregir las desigualdades que tienen los pueblos indígenas actuales frente al acceso y disponibilidad de atención médica, alimentos saludables y no contaminados, con precios accesibles, entre otros. Focalizar programas e intervenciones con este tipo de población mostrando enfoques selectivos y de pertenencia cultural son desafíos necesarios y urgentes para poder revertir las cifras que expusimos donde lo indígena concentra mayores índices de una pandemia global como el sobrepeso/obesidad pero que les aqueja con mayor radicalidad. El sector sanitario en conjunto con el académico y político deben trabajar de manera conjunta en la reducción de estas desigualdades de salud.

Por:  Rodrigo Retamal y Carolina Franch

Publicado originalmente en Diario UChile

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Repensando las tareas de cocina y cuidado en el hogar https://gtop.uchile.cl/repensando-las-tareas-de-cocina/ Fri, 17 May 2024 15:17:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=947 El 10 de mayo en Chile celebramos a las madres. Este día agradecemos lo que han hecho por nosotros/as, las redes sociales se llenan de posteos con imágenes que nos hablan de lo bellas que son y de lo felices que somos de ser sus hijos/as. Las regaloneamos con lo que podemos, para darles un día lleno de felicidad. Nos volcamos a llenarlas de regalos, la invitamos a comer o les cocinamos algo rico, e incluso les damos un día de descanso de labores del hogar para que sean felices (claro, de acuerdo a lo que el resto pensamos que es la felicidad de ella).

El comercio cierra la semana con cifras alegres, porque junto con la navidad, éste es uno de los días donde más se activan las ventas. En resumen, esta fecha se convierte en “la” jornada en que las madres pueden desconectarse de las labores domésticas que normalmente cumplen, y que socialmente son aceptadas como los roles de la mujer en el hogar.

Estos roles de mujer, particularmente de aquellas que son madres, no tienen una descripción precisa y se presentan como obligaciones difusas, pero vitales para el funcionamiento del hogar, incluyendo acciones asociadas a lo alimentario, la higiene, mantención y subsistencia, cuidados de niños/as y adultos/as mayores, y labores de contención y protección emocional de su núcleo. Esto es lo que desde el feminismo se ha denominado como economía de los cuidados y que muchas veces se consolida en dinámicas cotidianas que evidencian rasgos de postergación de sus propias necesidades como mujeres, en virtud de propiciar el desarrollo en favor de los/as otros/as integrantes de su familia.

En el caso de la alimentación, los estudios muestran que las madres son las que mayoritariamente se preocupan de que haya un plato de comida servido en nuestras mesas cotidianamente, lo que involucra no solo el cocinar, sino también encargarse de comprar lo que tendrá ese plato de comida y luego la limpieza, orden y desecho de todo lo utilizado. En muchos casos estas tareas deben ser realizadas una vez que ha terminado la jornada laboral, lo que implica una doble carga de trabajo (remunerado y no remunerado).

Nuestras investigaciones indican, además, que las madres especialmente en estratos bajos o medios bajos, realizan un patrón de alimentación asociado a la exclusión, en el cual ellas dejan de comer algunos alimentos en función de privilegiar a sus parejas e hijos/as. La ingesta femenina toma un comportamiento distintivo, ingieren comidas que se componen mayoritariamente de lo que ha quedado en los platos del resto de la familia, es decir se alimentan, en parte, del desperdicio de la comida.

El día de la madre que festejamos regalando rosas o chocolates o invitándola a comer fuera del hogar, promovido fuertemente en la publicidad, olvida por completo lo que significa la carga tradicional de las tareas del hogar y del cuidado, llegando a pensar que la celebración de este día es suficiente, para “pagar de vuelta” lo que generalmente una madre asume y que muchas veces va en contra de su propio bienestar.

En este contexto, queremos destacar lo que proponen las nuevas Guías Alimentarias para la Población Chilena, que nos invitan a “Compartir las tareas de la cocina, disfrutando de preparaciones nuevas y tradicionales”. Esta guía reconoce la complejidad de las tareas del hogar y la importancia de cultivar el valor de la colaboración y la distribución de estas múltiples tareas.

En este día de la madre quienes integramos el Grupo Trandisciplinario para la Obesidad de Poblaciones (GTOP) de la Universidad de Chile saludamos cariñosamente con un “feliz día mamá” a todas esas mujeres, que invisiblemente, con paciencia y dedicación desarrollan cada día un trabajo que está lejos de ser suficientemente reconocido. Esta columna es para ustedes, porque desde la academia estamos cuestionando y proponiendo aproximaciones teóricas y de intervención social que incorporen el enfoque de género y que puedan otorgar respuestas más integrales y pertinentes en relación con la atención de salud, así como en el diseño e implementación de políticas públicas en materias alimentación y nutrición. Ahondar en los efectos que conlleva el género como determinante de la salud (y de la alimentación), implica cuestionar normas, expectativas y funciones sociales que incrementan la tasa de exposición y vulnerabilidad de las mujeres, enfatizando en que es urgente dejar de culpabilizarlas como las causantes individuales de su “enfermar” y el de su familia; y que son más bien las condiciones de vida que nos rodean las que están propiciando los factores de riesgo de enfermar.

Por:  Patricia Gálvez E y Carolina Franch M.

Publicado originalmente en Radio UChile

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¿Por qué comemos lo que comemos? https://gtop.uchile.cl/por-que-comemos/ Thu, 14 Dec 2023 11:22:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=895 Más allá del costo económico y la disponibilidad de los alimentos en los ambientes alimentarios, las personas interactúan en diversas formas en estos, dando pie a escenarios dinámicos que, día a día, determinan lo que se adquiere, se prepara y se sirve en la mesa nacional.

Conocer esas vinculaciones es el objetivo que se puso el equipo que encabeza la profesora Patricia Gálvez, académica del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina, en el proyecto “Prácticas e interacciones de actores en entornos alimentarios: repensar la determinación social de la alimentación”, donde además participan el profesor Daniel Egaña como co-director, quien es antropólogo y docente del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de nuestro plantel; la doctora Lorena Rodríguez, académica de la Escuela de Salud Pública y la profesora Carolina Franch, antropóloga y académica de la Facultad de Ciencias Sociales.

“Partiendo de que nuestro país enfrenta un problema relacionado con la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad y otras enfermedades no transmisibles, y que estas condiciones están vinculadas con una dieta poco saludable, nuestro estudio tiene como objetivo explicar las prácticas e interacciones de los actores en los ambientes alimentarios, para abordar el problema de la alimentación no saludable con un enfoque transdisciplinario”, dice la docente.

Junto a parte del equipo de investigadores de este proyecto, durante el 2015 propusieron un modelo de ambientes alimentarios que es el que actualmente utiliza el Ministerio de Salud en su Política Nacional de Alimentación y Nutrición, y que establece la interrelación de cinco entornos vinculados con la adquisición, preparación y consumo de los alimentos, como son el doméstico, el institucional, la vía pública, el de restauración y el de abastecimiento. “Pero todavía existen dificultades para comprender la determinación de estos en la salud nutricional de las personas, especialmente desde un enfoque transdisciplinario, porque generalmente los marcos conceptuales, tanto de los determinantes sociales de los alimentos como el de los entornos alimentarios, asumen una causalidad ya instalada y no explican cómo se establecen o articulan estas relaciones”, señala.

Por ello, entonces, esta investigación propone recurrir a la Teoría Actor-Red (ANT) para investigar e intentar dar respuesta a estas brechas. De esta forma, se propone rastrear la red de relaciones entre los diversos actores –humanos y no humanos, como objetos, tecnología, ideas, artefactos, animales, plantas, entre otros- para describir cómo interactúan y qué agencias, directas o remotas, están en juego.  “Queremos ver las interacciones que se dan entre las personas y los ambientes, más allá de la decisión de si compro y consumo algo porque me gusta o no me gusta, o por su precio, sino indagar más profundamente en las interacciones que están presentes en la elección de cierto producto. Por ejemplo, hay compras que se hacen en fechas especiales, las familias celebran o comparten relacionándose con la comida, o quizás me cuesta elegir un yogur por sobre otro porque el que realmente prefiero no está en el supermercado, etc. Necesitamos una mirada con múltiples dimensiones para entender más allá de lo evidente en las decisiones alimentarias; también, en ese sentido, queremos incorporar cómo influyen temas como el de migración, o el de género, porque en general hay muchos estudios en relación a mujeres, pero falta comprender la perspectiva de ambiente alimentario de los hombres, por ejemplo”.

Proyectar nuevas políticas públicas

Este estudio corresponde a un diseño no experimental, transversal y con enfoque de métodos mixtos, con una primera fase cuantitativa y las siguientes, cualitativas. Así, durante el primer año de ejecución ya aplicaron una encuesta a más de 700 personas de las comunas de Ñuñoa y Conchalí para evaluar sus percepciones respecto de sus entornos alimentarios y las prácticas que realizan en sus hogares.

Para el segundo año, proyectan realizar grupos focales, orientados a analizar e interpretar los significados que los actores tienen sobre cómo se desenvuelven en sus entornos alimentarios, cuáles son las asociaciones significativas, accediendo más profundamente al conjunto de conocimientos y percepciones con los que guían sus decisiones alimentarias y conociendo, así, sus teorías sobre cómo se componen e interactúan con los ambientes alimentarios. Y para el último año de trabajo pondrán en marcha una fase cualitativa de etnografía, que implica la exploración directa de las personas en su interacción diaria con los distintos elementos de los ambientes alimentarios en los que se movilizan, mediante un seguimiento en el que se realizará observación participante y entrevistas en profundidad.

¿El objetivo de generar este conocimiento es que siente bases, por ejemplo, para alguna política pública alimentaria?

Exactamente. De hecho, el modelo anterior que creamos está considerado en la política nacional de alimentación y nutrición de Chile, así como en algunas normativas y reglamentos oficiales en salud. Con este proyecto actualizaremos el modelo, pero además queremos informar a los tomadores de decisiones de cómo la gente hace sus elecciones de alimentos en su día a día, moviéndose entre los distintos ambientes con los que interactúa para, por supuesto, empezar a pensar en las mejores estrategias para promover una alimentación saludable. Por ejemplo, una mejor comprensión de las interacciones de los ambientes alimentarios explica el que, por mucho que una persona quiera comer saludable, si todos los días se moviliza por ambientes que tienen un acceso fácil y abundante a papas fritas, y no puede traer otras comidas desde su casa al trabajo, porque no tiene dónde comprar alimentos saludables cerca de donde vive, es bien difícil que no las coma.

¿Cómo podrían las políticas alimentarias, en base a este conocimiento generado por ustedes, intervenir en esta dinámica que es tan doméstica e internalizada?

Hay varias formas; nosotros hemos hecho hasta el momento tres policy briefs de ambiente alimentario y de cómo las políticas públicas deberían considerarlos. Una de las formas es mediante los precios; otra, ampliar la ley de etiquetado, entre otras. En el caso del ambiente doméstico, que está muy sobrecargado hacia el trabajo que debe hacer la mujer, también tenemos propuestas de hacerlo este trabajo sea más transversal entre todos los miembros del hogar, por ejemplo. Queremos dar esta mirada de interacciones entre ambientes alimentarios para que se entienda de mejor manera que si se maneja un precio eso va a actuar a nivel doméstico de cierta forma, pero de otra distinta en todos los demás entornos, por ejemplo. Este estudio fondecyt sentará más bases teórico-prácticas para la implementación de políticas públicas, tanto las planteadas en los policy brief que hemos hecho como otras por venir.  

Por: Cecilia Valenzuela León

Publicado originalmente en Comunicaciones Institucionales

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Semana de la Lactancia Materna: Hacia una mayor corresponsabilidad para fortalecer vínculos y nutrir el futuro https://gtop.uchile.cl/semana-de-la-lactancia-materna/ Tue, 01 Aug 2023 13:29:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=822 La campaña mundial, coordinada por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna, busca crear conciencia y estimular los esfuerzos para fortalecer las medidas dirigidas a proteger, promover y apoyar el derecho a amamantar. El enfoque hoy está en facilitar esta práctica a las madres, lineamiento que incorpora la Política de Corresponsabilidad de la Universidad de Chile. Especialistas del Hospital Clínico y de las Facultades de Medicina y de Ciencias Sociales de la Casa de Bello comentan la importancia de esta práctica y los avances institucionales en esta materia.

La Semana Mundial de la Lactancia Materna busca destacar la importancia vital de esta práctica ancestral que trasciende culturas y fronteras. La lactancia materna no solo es un acto de amor inigualable entre madre e hijo, sino también un pilar fundamental para el desarrollo y bienestar del recién nacido. Esta poderosa forma de alimentación nutre no solo el cuerpo, sino también el alma del bebé, y entrega múltiples beneficios a la madre y a la sociedad en su conjunto. En esta línea, especialistas de la Universidad de Chile destacan a la lactancia materna como una inversión en el futuro saludable de las generaciones venideras

Esta campaña internacional por la lactancia materna se celebra todos los años, del 1 al 7 de agosto, y es coordinada por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA, por su sigla en inglés), con el apoyo de la OMS, UNICEF, ministerios de salud y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo. El objetivo de la iniciativa es crear conciencia y fortalecer las medidas para proteger, promover y apoyar el derecho a la lactancia materna. Este año el lema es “Amamantar y trabajar: ¡hagamos que sea posible!”. 

De acuerdo a Cristina Flores, matrona jefa del Servicio de Neonatología del Hospital Clínico de la U. de Chile, la lactancia es esencial en la vida de la madre y del hijo. “La lactancia materna es esencial para múltiples cosas, tiene beneficios múltiples para el recién nacido y para la madre. Para la mamá, favorece la recuperación posparto, fomenta el vínculo afectivo entre la mamá y el hijo, disminuye el riesgo de cáncer de ovario, cáncer mamario, disminuye también la probabilidad de depresión posparto y tiene un beneficio muy destacado, que es que no implica un costo económico para la familia, está lista y precisa para ser administrada a la guagua en cualquier momento”. 

Entre los beneficios para el bebé, plantea, favorece la nutrición, el crecimiento, estimula el desarrollo cerebral, permite una mejor digestión, favorece el sistema inmunológico y el desarrollo social y psicomotor y emocional. A través de esta conexión, el vínculo entre la madre y el recién nacido se fortalece.

“Siempre, para una lactancia materna exitosa, se recomienda que las guagüitas comiencen con el proceso de amamantamiento dentro de la primera hora de vida. Que hagan un contacto piel con piel. La lactancia materna puede ser totalmente exclusiva hasta el sexto mes de vida, eso es lo ideal, pero las mamás pueden seguir amamantando, según la recomendación de la OMS, hasta más allá de los dos años”, dice la jefa de Neonatología. “Posterior a estos dos años, las mamás pueden seguir amamantando a su guagua sin ningún problema y la leche materna va a seguir aportando nutrientes al recién nacido y después al niño”, agrega.

Salas de Lactancia en la U. de Chile

En Chile, en su primera universidad, hay avances concretos en la materia, con medidas que favorecen a toda la comunidad universitaria, como las salas de lactancia que permiten realizar esta práctica de forma segura y cómoda en los campus de la Casa de Bello. Así lo explica Carolina Franch, directora de la Dirección de Género (Digen) de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile y académica del Departamento de Antropología.

Que hablemos de la lactancia en la Universidad es una ganancia porque significa que hemos ido incluyendo temáticas que estaban vetadas en el mundo universitario y porque, de alguna manera, estamos haciendo carne lo que las políticas de la propia Universidad han tomado como compromiso, como la política de corresponsabilidad, vigente desde 2018, pero que no se había concretado”, señala la profesora Franch.

En este sentido, destaca la importancia de “reflexionar sobre la lactancia, dar los derechos y protecciones de la comunidad triestamental para poder llevar a cabo la lactancia y tener los espacios y la habitabilidad para practicar una lactancia respetuosa y digna. Entonces, la sala de lactancia lo que viene a hacer es más bien materializar años de luchas, primero feministas y segundo, de reflexiones universitarias con respecto a ese tema”, agrega la antropóloga. 

El lema de este año gira en torno a la lactancia materna y el trabajo, y ofrecerá la oportunidad estratégica de defender los derechos de maternidad esenciales que promueven la lactancia materna: la licencia de maternidad y un espacio en el lugar de trabajo para amamantar. Este mensaje ha sido oído y concretado por la U. de Chile a través de la implementación de estas salas especiales, que han sido ampliamente valoradas por las estudiantes, académicas y funcionarias. 

“Antes de la inauguración de la sala Lorenza, las mujeres de los tres estamentos nos contaban lo que significaba ir a sacarse leche al baño y hacerlo en soledad, sin las condiciones higiénicas, escondidas e incluso a veces sintiendo hasta vergüenza de aquello. Todo eso se soluciona con un espacio amigable, que tiene que ver con repolitizar y redignificar una labor social que tiene que ver con amamantar, cuidar y criar”, agrega la directora de la Digen de la Facultad de Ciencias Sociales.  

En la misma línea, la profesora Paola Gaete, académica del Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, valora que en su unidad también exista una sala amigable de la lactancia. Para difundir esta y otras iniciativas, la matrona organizó una feria informativa en su campus, junto a la Comisión de Extensión de la Escuela de Obstetricia.

“Este año la campaña busca facilitar la lactancia materna con énfasis en las madres y padres que trabajan. Y nosotros acá, en la Facultad de Medicina, tenemos un espacio amigo de la lactancia, justamente para apoyar a las madres como política de corresponsabilidad universitaria. Un espacio acogedor e implementado para poder extraerse y conservar la leche, o amamantar”, señala la profesora Gaete. 

La profesora Gaete, además, pertenece a la Comisión Nacional de Lactancia Materna, es consultora internacional de lactancia y dicta un CFG sobre esta materia. “Este tema es tan importante que desde el pregrado estamos enseñando lactancia en todas las carreras de la Facultad de Medicina, no solamente en la carrera de carrera de Obstetricia y Puericultura”. 

La especialista espera que en un futuro cercano todos los lugares de trabajo cuenten con estas facilidades. “Desde el Ministerio de Salud se está impulsando que existan salas de lactancia en todos los lugares de trabajo, pero todavía tenemos que seguir por la senda de que en algún momento sea obligatorio para todos los lugares de trabajo como en otros países, como es el caso de Perú. En Chile no es obligatorio, pero es una recomendación. Recordemos también que la OMS recomienda que la lactancia sea al menos de dos años, no solo ocho o seis meses. La mujer, como trabajadora, tiene derecho a tener un espacio digno, cómodo, confortable e higiénico para poder ejercer su derecho a seguir con la lactancia en su lugar de trabajo”, afirma la matrona de la U. de Chile. 

La profesora Franch, en tanto, observa que esto es más que un asunto de madres. “Esto es una responsabilidad social, no solo de las mujeres que están en la etapa de amamantamiento, sino que lo que tenemos que habilitar es una sociedad comprensiva, que busque espacios amigables para realizar y ejercer esa labor, porque nuevamente reitero esto es una labor y es una labor política. Debemos seguir avanzando hacia otras maneras de pensar, de actuar y de convivir”, dice la antropóloga.

Por: Carolina Aliaga, Prensa Uchile

Publicado originalmente en Uchile

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Transmisión de dinámicas alimentarias en el entorno doméstico https://gtop.uchile.cl/transmision-de-dinamicas-alimentarias/ Wed, 12 Apr 2023 12:46:00 +0000 https://gtop.uchile.cl/?p=761 El recientemente finalizado estudio cualitativo en familias con niños/as de 6 meses a 5 años de edad en la comuna de San Joaquín, sobre la transmisión de dinámicas alimentarias en el entorno doméstico (FONIS SA19I10085) muestra que la estructura alimentaria doméstica y la forma de transmisión de la cultura alimentaria, dan cuenta de diversas conductas y dinámicas en el hogar e inciden fuertemente en la compra, preparación y consumo de alimentos, así como en la situación nutricional y la salud de las personas.

El hogar se ha calificado como el principal espacio de socialización, donde se definen, simbolizan, transmiten y reproducen gran parte de los hábitos de vida, las preferencias y tradiciones alimentarias. No obstante, ha sido un ambiente poco estudiado en su relación con las prácticas alimentarias.

Los cambios en la oferta, acceso, publicidad y procesamiento de los alimentos, así como en el presupuesto familiar, el rol de las mujeres, y el aumento de electrodomésticos, son variables que han provocado transformaciones del entorno doméstico que conocemos muy poco y que inciden en la conducta alimentaria de la población.

La motivación para realizar este proyecto nace de la inquietud de este grupo de investigadoras por contribuir a combatir la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad que afecta a nuestro país y que aqueja la calidad de vida y la salud mental de las personas. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (2010-2011), solo el 5% de la población mantiene una dieta saludable y sigue las recomendaciones de las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos. Sumado a los resultados de la última medición nacional donde un 74,2% de la población tiene sobrepeso u obesidad (ENS, 2017).

Este estudio llevado a cabo por un equipo multidisciplinario de investigadoras de la Universidad de Chile en colaboración con la Corporación Municipal de Desarrollo Social, Salud y Educación de la Comuna de San Joaquín, entre diciembre de 2019 y julio de 2022, muestra algo que quizás ya sabíamos, pero constatarlo obliga a repensar este rol: las personas encargadas de la alimentación resultaron ser todas mujeres, agregando a sus otros roles de cuidado y al trabajo fuera de hogar, una gran carga en el ciclo alimentario del hogar que incluye la compra y preparación de los alimentos y las tareas de servir las preparaciones, sumado al ordenar y limpiar cocina y lugares de alimentación. Esta multiplicidad de tareas nos llevó a retomar el concepto de “portera alimentaria” para las mujeres que cumplen tales labores en el hogar y definir las implicancias que esto tiene en la actualidad.

El estudio también reveló que existe una ingesta consciente y estructurada compuesta por desayuno, almuerzo, y once/comida, en horarios y espacios definidos, sumada a otras ingestas destructuradas que llamamos “secundarias” y “accesorias” que son más invisibles, escapando del registro consiente, pero que son hipercalóricas y en base principalmente a alimentos ultraprocesados.

Nos parece que conocer qué, cómo, cuándo, por qué, y con quienes se desarrollan las prácticas alimentarias en los entornos domésticos, es información esencial para asegurar que las recomendaciones, intervenciones o políticas sobre alimentación sean coherentes, apropiadas y factibles, respetando la identidad y la cultura alimentaria de la población.

Para divulgar esta información y contribuir a la generación de capacidades en quienes trabajan día a día en la atención de personas en salud y también en otros ámbitos como educación, desarrollamos un curso gratuito online que es autoaplicado, en el que mostramos paso a paso los hallazgos del estudio y sus implicancias en salud, educación y el ámbito social. Los y las invitamos a inscribirse en https://eol.uchile.cl/courses/course-v1:eol+FACSO-TDA+2022_1/about

Por: Carolina Franch Maggiolo, Paula Hernández Hirsch, Isabel Pemjean Contreras, Lorena Rodríguez Osiac

Publicado originalmente en DiarioUchile

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